Insectívoros. Petauro del Azúcar (Sugar Glider)

 


 

El Erizo Pigmeo Africano como animal de compañia

MVZ. Erika Flores Reynoso

El erizo pigmeo africano utilizado como animal de compañía: domesticación o amansamiento

La domesticación es el proceso en el que una población de animales se adapta a los humanos y al ambiente en cautiverio mediante la combinación de cambios genéticos que ocurren durante generaciones, influenciados por un ambiente que induce eventos relacionados al desarrollo, mismos que ocurren durante cada generación. Esta definición enfatiza dos cosas principalmente, la adaptación evolutiva a largo plazo y la influencia del entorno, las cuales resultan a partir de una relación muy cercana con el hombre por varias generaciones.

La reproducción en cautiverio es un ingrediente clave. Los organismos han sido removidos al menos parcialmente, de la selección natural, y en vez de eso han sido sometidos a presiones selectivas artificiales por el hombre.

El amansamiento es un prerrequisito para la domesticación, el cual es necesario más no suficiente. Los animales mansos básicamente solo pueden establecer relaciones sociales con individuos humanos; mientras que los animales domésticos tienen una función zootécnica específica y su selección se ha realizado a lo largo de múltiples generaciones con la finalidad de obtener nuevas variedades comerciales.

Lo opuesto de ser manso se refiere comúnmente a ser salvaje. En este caso, el término salvaje se utiliza para definir ambos contextos, el no doméstico (refiriéndose a antecedentes evolutivos recientes) y a la intranquilidad ante la presencia de los humanos.

En México, el erizo pigmeo africano es considerado como fauna silvestre exótica, por lo que lo rigen leyes y normas oficiales que se describen ampliamente en el capítulo número 8.

Particularidades del erizo pigmeo africano utilizado como animal de compañía

Poseer un erizo pigmeo africano en casa es tener la oportunidad de estar en contacto con un animal que ha sobrevivido sin mayores cambios evolutivos durante millones de años. Son interesantes de observar, no son agresivos, y son relativamente fáciles de cuidar. No poseen olor corporal significativo y hacen muy poco ruido. Son animales afectuosos, limpios y se asean frecuentemente.

Es un animal de hábitos crepusculares y nocturnos. Son solitarios a excepción de una hembra criando a su descendencia. El promedio de vida en cautiverio es de 6 años, pero puede llegar a vivir hasta 10 años.

No tienen glándulas odoríferas y mientras su jaula se mantenga limpia, normalmente habrá pocos olores desagradables.. Se reporta que cuanto más húmeda sea la comida, mayor la cantidad de excremento y olor. Los ejemplares jóvenes y las hembras gestantes o en lactación suelen tener un aroma más fuerte en su orina y heces. La mayoría pueden ser entrenados para utilizar un arenero, y aquellos que no lo sean orinarán y defecarán en un solo lugar de la jaula. Sin embargo, el alimento que le sea ofrecido si puede afectar el aroma de sus heces

El erizo pigmeo africano tiene tendencia a ser nervioso por naturaleza, y su capacidad visual es limitada. Para guiarse utilizan principalmente su sentido del olfato, después se basan en el oído, y por último en la vista. La visión se utiliza para detectar  peligros. La audición sirve a ambos propósitos, localizar sonidos interesantes o advertirlos de peligros, el olfato lo utilizan para reconocer su entorno. Esto se debe tomar en cuenta cuando se esté iniciando la socialización con su nuevo dueño. Cuando se tenga un nuevo erizo pigmeo africano, se debe dar tiempo a que este se familiarice con el aroma de su propietario y lo reconozca como algo amistoso. Debido a su dependencia en el sentido del olfato, si el dueño cambia constantemente de perfume, o utiliza cosas con fuertes aromas, va a tener mucha más dificultad para que esta especie se acostumbre a él.

La mejor forma de socializar, es pasar la mayor cantidad de tiempo que se pueda con él y sostenerlo suavemente o jugar. En resumen, los erizos pigmeos africanos estarán mejor con atención regular por períodos cortos, más que con períodos de mucha atención irregular. Unos pocos minutos cada día es mucho mejor que muchas horas una vez a la semana. Los ejemplares que están muy familiarizados con los humanos suelen ser mucho más amistosos, aunque esto también depende de cada animal, ya que como en otras especies su carácter varía en forma individual.

A la mayoría de los erizos pigmeos africanos no les gusta que les acaricien las púas, al menos al principio. Se recomienda sostenerlo suavemente, y permitir que se desenrosque en las manos, dejándolo explorar manos y brazos con lo que eventualmente comenzará a sentirse cómodo con su dueño cuando se de cuenta que no es peligroso. Podrá llegar al punto en que el propietario pueda acariciarle a lo largo del lomo; algunos disfrutan que los rasquen entre las púas, pero este nivel de confianza toma tiempo en lograrse. Cuando el animal ya esté acostumbrado al dueño y a su olor, se dirigirá corriendo y sin enrollarse a sus manos.

Algo que se debe hacer antes de levantar cualquier erizo pigmeo africano, es permitir que huela las manos de la persona. De esa forma, aprenderá que es seguro ser levantado. La forma recomendada para levantarlo es con las manos a cada lado de él, luego suavemente acercando las manos y alzándolo formando una copa. Jamás se deberá levantarlo de cualquier forma que signifique que los dedos pudieran quedar en medio de sus púas, ya que si decidiera enrollarse, clavaría las mismas ocasionando dolor.

En un animal nuevo, al ser nervioso por lo general bajará su cabeza emitiendo un rápido bufido o ronquido. Cuando mas se acostumbre a su dueño, menos mostrará este comportamiento y sus púas se ubicarán planas. La mayoría de ellos nunca muerden o lo hacen muy rara vez. Pero aún así esto puede suceder como con cualquier otro animal.

Adquisición y elección de un erizo pigmeo africano

La mejor edad para adquirirlo es al poco tiempo del destete, es decir, después de las 5 u 8 semanas de edad, aunque algunos autores recomiendan que sea de las 8 a las 12 semanas de edad. Los erizos pigmeos africanos son completamente independientes a esa edad, y se adaptan a los dueños nuevos mucho más fácil mientras son jóvenes. Esto no significa que un ejemplar más viejo no pueda acostumbrarse a su nuevo dueño, pero si que tomará un poco más de tiempo y paciencia.

A causa de su estructura física, no son adecuados para niños pequeños, los cuales pueden presentar problemas conviviendo con un ejemplar activo. Si el pequeño aprieta al erizo en un intento por agarrarlo, este puede enroscarse defensivamente, picándolo con sus púas, hiriéndolo o incluso puede morderlo. Cuando esto sucede los niños usualmente sueltan al erizo, lo que puede llevar a que se lastime y desarrolle temor a ser manipulado en un futuro. Por esta razón deben ser primordialmente para adultos u adolescentes responsables.

Muy pocas personas son alérgicas a ellos debido a que su pelo modificado en púas es demasiado pesado para llegar a la nariz y el poco pelo no modificado que tienen no es lo suficiente para ocasionar una reacción alérgica importante en la mayoría de las personas. Así que son una excelente opción para aquellos que disfrutan de los animales pero que son alérgicos a algún otro animal de compañía. Aunque a los erizos pigmeos africanos les gusta jugar con regularidad, pueden adaptarse a dueños que tienen horarios irregulares.

Si no se ha tenido experiencia previa en el cuidado de esta especie, lo más recomendable es empezar con un solo ejemplar. Debe tenerse en cuenta que este nuevo ejemplar necesitará de cuidados y alimentación adecuada durante toda su vida, la cual puede ser de hasta 10 años.
Una camada de erizos puede constar de 1 a 7 crías en promedio. Un factor importante para seleccionar un animal de compañía, además de la salud, es su temperamento del mismo. Algunos son extrovertidos, pueden ser despertados con facilidad durante el día y buscarán a su dueño cuando le hable suave. Estos son los ejemplares más activos. Típicamente, es raro que se enrollen en forma de bola y es muy difícil que se queden quietos. Se debe elegir al ejemplar basándose en el carácter individual que presentan desde pequeños.

Las características deseables que se buscan en estos animales son ojos brillantes y limpios, nariz seca o ligeramente húmeda y libre de cualquier secreción; orejas erectas y limpias, hay que observar si las tiene rasgadas ya que esto puede ser un signo de infección por hongos o infestación por ectoparásitos; pelo de las extremidades, cara y vientre suave y en buen estado. No debe tener costras, áreas hinchadas o zonas sin pelo. Mientras se le examina el vientre, debe observarse que las áreas rectal y genital se encuentren limpias, libres de humedad y materia fecal. Si se encuentra sucio se puede pensar que ha padecido diarrea. Los cojinetes plantares son suaves, pero firmes en las crías de erizo pigmeo africano. Si le falta un dedo no es de gravedad, mientras la herida que provocó esto se encuentre curada.

Posteriormente, hay que observar el estado de las púas y la piel. Hay que estar muy alerta ante la presencia de descamación excesiva que puede indicar inflamación o ectoparásitos. El manto con púas debe ser homogéneo y libre de zonas alopécicas. Los erizos pigmeos africanos pierden púas ocasionalmente, como parte de un proceso de renovación. Así que no debe observarse prurito, pérdida excesiva de las púas al mismo tiempo o zonas sin púas. Sólo en el caso de crías muy pequeñas esto es normal, ya que podría estar mudando las primeras púas y no indica que el animal esté enfermo.

El siguiente paso es verlo en movimiento, este debe desplazarse sin signos de claudicación. No debe presentar señales de estornudos, tos o silbidos. Hay que poner atención en el olor del animal, si este huele mal, puede ser que carezca de higiene o tenga algún otro problema infeccioso. Es conveniente examinar la caja o jaula para ver la consistencia de las heces, las cuales deben ser firmes, no deben ser líquidas, verdes o tener rastros de sangre.

Acerca de que sexo elegir, realmente no hay diferencias importantes entre mantener a una hembra o macho como animal de compañía. Ninguno de los dos presenta un olor más penetrante, aunque algunos machos pueden tener un aroma ligeramente más fuerte que las hembras. Si la jaula en la que se tiene al erizo pigmeo africano se mantiene limpia y se cuida su dieta no debería haber ningún olor desagradable. Las hembras no presentan cambios de comportamiento relacionados a su ciclo estral, sin embargo, puede haber un problema si se escoge a una hembra, ya que cabe la posibilidad de que pueda estar gestante, debido a que algunos establecimientos que se dedican a la venta de estos ejemplares no son cuidadosos en separarlos por sexos. Los machos no son agresivos a menos que convivan con otros machos.

Convivencia con otros animales de compañía

Los erizos pigmeos africanos son animales solitarios que solo socializan durante las  épocas de reproducción y crianza y en algunos casos grupos de hembras. Si se desea tener más de un ejemplar en la misma jaula, hay que proveerlos de suficiente espacio y vigilar que no se agredan entre sí.

Al ser solitarios, si ya se tiene uno en casa es necesario considerar el sexo del nuevo individuo, si se busca que tengan descendencia o no; hay que tomar en cuenta que cada gestación constituye un riesgo para la vida de la madre y de las crías, ya que puede haber complicaciones en el parto, además de la responsabilidad que se adquiere ante nuevos individuos que necesitarán cuidados y manutención.

Por lo general no hay muchos problemas en la interacción de erizos pigmeos africanos con otros animales de compañía, sobre todo si son de mayor tamaño como los perros y los gatos, a los que ignoran en gran medida. Normalmente dependerá del temperamento de los ejemplares de las otras especies. Los perros o gatos más agresivos podrían intentar morder o dar un zarpaso al erizo, acción que muy raramente se repetirá si el animal es capaz de aprender de sus errores. Algunos perros tipo terrier u otros perros de caza podrían ser la excepción, y deberán mantenerse separados por la seguridad de ambos.

Tampoco se recomienda que los dueños de hurones (Mustela putorius furo) tengan erizos pigmeos africanos, o por lo menos no juntos, ya que el hurón al ser un excelente depredador, podría llegar a lastimarlo a pesar de las púas de éste. Es importante señalar que cualquier encuentro desagradable que tenga con un hurón, en el futuro relacionará su olor con la desagradable experiencia, por lo que, si el propietario tiene el aroma del hurón en sus manos al intentar manejar al erizo pigmeo africano, es muy probable que sea rechazado y le sea muy difícil recobrar la confianza del mismo. Otra opción es sacarlo a ejercitarse mientras el hurón está en su jaula.

No se recomienda dejarlo cerca de ratones, hámsters o jerbos, ya que este podría atacarlos, sin embargo, normalmente conviven pacíficamente con conejos aunque en alguna ocasión podrá arrancar un poco de pelo al conejo para llevarlo a su nido. De igual manera se ha sabido de erizos pigmeos africanos que han originado traumatismos en las iguanas.

Si se supervisan los primeros encuentros con otros animales no deben de existir problemas mayores. Se ha sabido de perros y gatos que comparten la comida de su plato con esta especie. Una de las preocupaciones podría ser si el erizo pigmeo africano observara a alguno de los animales de compañía como fuente de alimento.

Por supuesto, también hay que llevar el calendario de vacunaciones y desparasitaciones al corriente en todos los animales de compañía para evitar problemas de salud que puedan afectar a los erizos.

Patrones de comportamiento particulares del erizo pigmeo africano

Los machos y hembras son animales solitarios excepto durante la época reproductiva, en el cortejo y cuando la hembra está criando a su descendencia.

Es un animal nocturno que durante el día se ocultan bajo los troncos caídos, entre las raíces de los árboles, hojas secas, rocas o en madrigueras. Siempre buscan un refugio seco y pueden dormir estirados o enrollados formando una bola. Cuando están activos, buscan presas constantemente, se ha observado que en el transcurso de una noche algunos llegan a viajar hasta 3 kilómetros.

La dificultad para encontrar alimento o la falta del mismo, es una consideración muy seria para todos los insectívoros debido a sus altas demandas de energía. Para combatir la necesidad de permanecer activos cuando las condiciones ambientales no son favorables, muchas especies han desarrollado la habilidad de pasar por un período de latencia también llamado sopor o hibernación, durante el cual la temperatura corporal desciende a un nivel cercano al del aire circulante. Los requerimientos de oxígeno pueden disminuir de un nivel promedio normal de 500 ml/kg/hr a 10 ml/kg/hr. Esta estrategia le permite a los ejemplares que se encuentran en algún grado de crisis alimenticia o temperaturas extremas, reducir dramáticamente su gasto de energía, lo que le permite al animal sobrevivir por más tiempo con menos reservas.

La hibernación no es solo una característica de especie, sino que es dictaminada por las condiciones ambientales. La hibernación es común en mamíferos de los órdenes Rodentia, Insectivora y Quiroptera. En este estado se reporta que orinan y defecan una vez a la semana o cada 4 a 6 semanas.

No hay datos precisos de cómo disminuyen los signos vitales del erizo pigmeo africano durante la hibernación pero se tienen datos de la hibernación en erizo europeo. La temperatura corporal media del erizo europeo (Erinaceus europaeus) es de 35.5°C, su frecuencia respiratoria es de 58 respiraciones por minuto y tiene 256 latidos por minuto. Durante la hibernación, su temperatura desciende hasta entre 6°C y 10.5 °C, inhala aire 13 veces por minuto y tiene 62 latidos por minuto.

Durante la hibernación, un erizo tiene pocos mecanismos de defensa. El animal es sensible al sonido y al tacto en la región de la cabeza, pero está tan aletargado que no puede responder apropiadamente ante un ataque. Los factores de coagulación sanguínea y la glucosa en sangre descienden. El índice de mortalidad a causa de las heridas en esta fase es elevado.

Al habitar en lugares cercanos al ecuador el erizo pigmeo africano en vida libre no experimenta bajas temperaturas que lo induzcan a hibernar, aunque si puede llegar a estivar. Sin embargo, se considera indeseable que presente cualquiera de estos estados en cautiverio, ya que podría morir por carecer de reservas energéticas.

La estivación también llamada "sueño de verano", es el término que se utiliza para definir la disminución de actividad exhibida por algunos vertebrados e invertebrados en respuesta a temperaturas ambientales elevadas, peligro de deshidratación o ambos. La estivación per se es rara en los mamíferos. Algunos pequeños mamíferos, permanecen inactivos en sus madrigueras durante los últimos días del verano, como lo hace en vida libre el erizo pigmeo africano. Este estado aún es pobremente comprendido fisiológicamente, probablemente sea similar a la hibernación, aunque difiere del tiempo estacional.

Esta especie produce diferentes vocalizaciones. Los sonidos normales del erizo pigmeo africano son olfateos combinados con gruñidos, que se escuchan generalmente cuando se alimenta. Otras vocalizaciones son agudos chirridos que produce con la boca cerrada. Cuando el animal se siente molesto, a veces acompaña esos sonidos con resoplidos y puede parecer como un "destape", similar a cuando se rompe el sello de seguridad de una botella, los cuales se acompañan con una contracción muscular. También puede llegar a emitir gritos de alerta cuando siente dolor o está asustado.

Las crías producen una vocalización similar al que emiten las aves pequeñas, el cual presentarán las primeras 4 semanas de vida. Conforme crecen, este cambiará a un tipo de llanto, el cual dejan de producir una vez que abren los ojos y comienzan a caminar.

Por último presenta una conducta llamada ensalivamiento, la cual se conoce también como autoungimiento o ungimiento. Al estar en contacto con ciertos elementos tales como alimentos e incluso heces, las olerá, probará y morderá, cubriéndolo de saliva y luego sacudirá su cabeza de izquierda a derecha "untándose" con su propia saliva. Aunque algunos confunden esto con una señal de rabia, se piensa que es un comportamiento de protección. Sus púas causan irritación e inflamación dolorosa en la piel humana si el animal las ha humedecido con su espumosa saliva, la cual también puede estar mezclada con las sustancias que ha masticado.

El autoungimiento se observa en animales desde los 15 días de nacidos, cuando todavía no abren los ojos y puede durar algunos minutos, una hora o más. En ocasiones puede observarse este comportamiento cuando se produce un encuentro con otros ejemplares de su misma especie, sobre todo durante la crianza. Desgraciadamente todavía no se ha podido descifrar que es lo que provoca este comportamiento con exactitud, ni cual es la razón por la que lo realizan.